El primer episodio

Llegó el día. El primer episodio. Algo así como la punta de un iceberg. Llevábamos ya más de dos semanas conceptualizándolo. Andrés y yo teníamos claro desde hace meses que los episodios debían llevar un enfoque más narrativo, que debían evolucionar de lo que era Subite al Chunche en Brasil, y debía ir mucho más allá de lo estético. Sin embargo, como un carajillo que crece muy rápido, a veces le duelen los huesos…pues nosotros no fuimos la excepción. No queríamos actuar, dado que aparte de ser pésimos actores, sentíamos mataba un poco la esencia. A la vez, sucedieron en esos primeros días de viaje cosas que eran imposible de prever, y a veces la cámara estaba apagada. Entonces…llegamos a un acuerdo que queríamos compartir con ustedes (y ojalá recibir la bendición de los seguidores más ávidos que leen este blog): jamás inventaremos, pero si la historia lo amerita, recrearemos. Esto marca una distinción fuerte. Nada que salga en Subite al Chunche será mentira…es más, la mayoría será compuesto por una cámara testigo e interactiva donde sencillamente se vive el tiempo real. Pero estamos abiertos a que si algo es demasiado bueno y no se filmó (por ejemplo, los tacos de Celso…en serio la maleta no llegó), pues lo filmaremos con humor y desapego para echarle la sal que ya de por sí está en la mesa. Ya si Celso quiere usar los benditos tacos…pues eso está en manos del mae. Si conocen a Celso, ¡vayan vendiéndole la idea porque sería épico! (PD: son sus tacos oficiales).

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LA BENDICIÓN DE JEANNETH

Y llegó el día. No dormí un carajo. Los otros, me imagino que tampoco. Amanece, y me despido de mi perra Lila, que me ve con cara de resentida detrás del ridículo cono que anda alrededor del cuello tras una bronca con un alambre de púas que terminó con la mitad de su oreja (tremendo timing). Se acuesta sobre mis zapatos como en señal de protesta. Sabe que me voy. La noche antes, mi pobre madre también lo supo, al irme por enésima vez en los últimos doce años, desde que la viajadera se me volvió maña. “Por lo menos las calles son mejores, así que me quedo tranquila”…más de uno podría recibir curso de valentía de ella.

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24 horas para partir

Son las dos de la mañana. Faltan menos de 24 horas para irnos, y estoy…bueno, entre cagado del susto e incrédulo. Sucede que, cuando se juntan las necesidades de aprendizaje, responsabilidad, y aventura; el resultado puede ser tremendamente intenso, y por ende estresante. Mucha gente dice “qué dichosos”. Claro, es un privilegio viajar, más aún para ver a tu Selección en el mundial. Lo reconozco, lo aprecio, lo agradezco profundamente día tras día. Pero cuando la pasión es regla, el miedo a fracasar se asoma también. Dicen que parir es un dolor que un hombre nunca entenderá, quizá porque tiene premiación más sentida que final mundialista. Y sin intención de minimizar dicho dolor recompensado por la mujer, a mi cansada cabeza no se le ocurre mejor analogía: Subite al Chunche ha sido una parida. Y qué premio más gordo se asoma.

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LA SALIDA DE RACHA Y LA ENTRADA DE JUPAEBOLA

————-LA SALIDA DE RACHA————-

Compartir lo compartido rumbo a Brasil, con sus altísimos y sus bajísimos, es como la goma loca. O se arregla la artesanía quebrada, o queda solamente el recuerdo. En el caso de Oli y mío, necesitamos un año de descanso el uno del otro. No fue hasta estar cursando nuestra maestría en Londres dos años después que la conexión se terminaría de restablecer. Retomamos la senda hacia Rusia, y llamamos al tercer pilar: Racha. Para nuestra sorpresa, estaba en el proceso de lanzar su propio proyecto mediático de fútbol. Varias conversaciones evidenciarían que debía escoger entre Subite al Chunche y este nuevo llamado. Por razones que a la fecha desconozco, escogería el segundo. Decepción de sentirse abandonado, tristeza de vernos obligados a dejar ir a quien se sentía como la tercera pata de la mesa, enojo por el ego herido…de todo experimentamos esos días.

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A BRASIL POR TIERRA

———– LA BIRRA QUE CAMBIÓ TODO ————

Octubre 2013. Sucedió en el aeropuerto de Nueva York, donde Oli vivía. Yo venía de toparme el Chunche original, el vocho; en Sudáfrica mientras cubría historias para CNN. Se había sentido como una señal. Calculo pasaron menos de 5 minutos entre cervezas. Durante la primera, decidimos ir al mundial de Brasil. Ese juego ya estaba arreglado desde que al final de Sudáfrica, tres años antes, habíamos abierto una cuenta de ahorros con nombre Brasil 2014. Fue la segunda cerveza, sin embargo, la que marcaría toda la diferencia del mundo: iríamos en carro. Repito. En…carro.

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HAY UN CIERTO PLACER EN LA LOCURA QUE SOLO EL LOCO CONOCE

——-GENESIS——-

Empezó sin mucha pinta de realismo, como a menudo son los sueños. Un “ride”, un carro, dos compas. Fórmula más común que el arroz y frijolitos don Pedro en soda chepeña. Y sin embargo, resultó en un torbellino que resultó en un “ride” que ya incluye tres continentes, el carro volviéndose en ícono y los compas volviéndose socios de un proyecto que ha marcado el reloj de sus vidas.

¿Qué carajos le pusieron a ese gallo pinto? “Locura Sancho, locura.” Pues donde algunos ven molinos, Oli y yo vimos gigantes.

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BIENVENIDOS A LA ODISEA

Hola, les saluda Sebas, cofundador de Subite al Chunche y escritor que les mostrará en primera persona la historia no contada detrás de nuestra odisea.

Para dar un poco de contexto de cómo nos aproximaremos a este blog…los primeros 5 posts nos llevarán al pasado. Estos textos pertenecen a un libro simbólico que escribí para yo mismo entender cómo llegamos al día de hoy. Nos darán el GPS de como Subite al Chunche llegó a ser lo que es. De hoy al 13 de mayo, ustedes queridas y queridos lectores, comprenderán en estos breves textos por qué este proyecto significa tanto para nosotros, y por qué puede simbolizar mucho para ustedes también.
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